Mapa AE-7 – 11-Audios – Modelo AE-7 – 33 Casos – 105 Casos – Libro I

PC-7-B — «Todo depende de mí»

Exploración desde las Constelaciones Personales

Exploration Through Personal Constellations in ENGLISH >>>

En PC-7 exploramos una experiencia organizada alrededor de:

«TODO DEPENDE DE MÍ.»

Desde el Modelo AE-7 hemos investigado la arquitectura emocional que puede estar organizando esta experiencia y hemos encontrado razones para explorar especialmente:

SEGURIDAD

junto a otros territorios que pueden participar, como:

PERTENENCIA · POTENCIA.

También hemos observado estrategias como:

HACERSE CARGO · CONTROLAR · COMPRENDER · RESOLVER · SOSTENERSE · SEGUIR ADELANTE.

Pero ahora vamos a cambiar de perspectiva.

En PC-7-A, las Constelaciones Familiares preguntan:

¿QUÉ APARECE CUANDO LA PERSONA SE OBSERVA EN RELACIÓN CON SU SISTEMA?

En PC-7-B dirigimos la mirada hacia su propia biografía.

La pregunta es:

¿QUÉ EDADES, VOCES O MOMENTOS VITALES PARTICIPAN EN LA EXPERIENCIA DE «TODO DEPENDE DE MÍ»?

No conocemos la respuesta.

Por eso:

NO BUSCAMOS UNA EDAD DETERMINADA.

NO BUSCAMOS UNA HERIDA DETERMINADA.

NO BUSCAMOS UNA HISTORIA QUE CONFIRME NUESTRO MAPA.

Observamos.


CONSTELACIONES PERSONALES

Las Constelaciones Personales utilizan representantes para explorar diferentes momentos de la propia biografía.

Podemos empezar con la selección básica de representantes:

BEBÉ · NIÑA · ADOLESCENTE · MUJER JOVEN · MUJER ADULTA

pero también podemos comenzar con unas pocas y ampliar si el proceso lo justifica.

No entendemos estas etapas como personalidades independientes.

Tampoco afirmamos que exista necesariamente una fragmentación interna.

Las utilizamos como:

REPRESENTACIONES FENOMENOLÓGICAS DE DIFERENTES MOMENTOS DE LA PROPIA HISTORIA.

Y observamos:

POSICIÓN · ORIENTACIÓN · MIRADA · SENSACIÓN · EMOCIÓN · TENSIÓN · MOVIMIENTO

Antes de buscar palabras:

PRIMERO OBSERVAMOS.


NO BUSCAMOS A «LA NIÑA QUE TUVO QUE HACERSE CARGO»

Este principio es especialmente importante en PC-7.

No comenzamos afirmando:

«DE NIÑA TUVO QUE HACERSE RESPONSABLE DE TODO.»

No suponemos:

«NO PUDO CONFIAR EN SUS PADRES.»

Ni:

«TUVO QUE CRECER DEMASIADO PRONTO.»

Ni siquiera damos por hecho que:

«TODO DEPENDE DE MÍ»

se originara en la infancia.

Eso sería convertir una hipótesis en una historia.

Tampoco suponemos que:

LA NIÑA VIGILA

LA ADOLESCENTE ESTÁ CANSADA

LA MUJER JOVEN ES AUTOSUFICIENTE

o:

LA MUJER ADULTA TIENE QUE INTEGRARLAS.

Todo eso podría aparecer.

O podría no aparecer.

Por eso trabajamos en la dirección contraria:

COLOCAMOS

↓

OBSERVAMOS

↓

ESCUCHAMOS

↓

REALIZAMOS UN MOVIMIENTO

↓

VOLVEMOS A OBSERVAR.


Podemos comenzar, por ejemplo, con:

NIÑA · ADOLESCENTE · MUJER ADULTA

No porque sepamos que esas tres edades contienen el problema.

Simplemente constituyen tres momentos suficientemente diferenciados para comenzar a observar.

También podríamos empezar con otra configuración si la biografía o el trabajo previo lo justifican.

Una vez colocadas:

NO LES PEDIMOS QUE REPRESENTEN NUESTRA TEORÍA.

Observamos.

¿Dónde está cada una?

¿Hacia dónde mira?

¿Qué distancia existe entre ellas?

¿Alguna quiere acercarse?

¿Alguna quiere alejarse?

¿Aparece tensión?

¿Tranquilidad?

¿Alguna busca contacto?

¿Alguna evita a las demás?

¿Aparece algún impulso de movimiento?

¿No ocurre nada especialmente significativo?

Todo ello es información.

Todavía no es explicación.


ESCUCHAMOS EL CUERPO ANTES QUE LA HISTORIA

Podemos preguntar a cada representante:

«¿Qué notas estando ahí?»

No:

«¿DE QUÉ TIENES MIEDO?»

porque quizá no haya miedo.

No:

«¿A QUIÉN ESTÁS VIGILANDO?»

porque quizá no exista vigilancia.

No:

«¿DE QUÉ TE ESTÁS HACIENDO CARGO?»

porque quizá no esté haciéndose cargo de nada.

Preguntamos simplemente:

¿QUÉ NOTAS?

Puede aparecer:

TENSIÓN · CALMA · PESO · LIGEREZA · INQUIETUD · FUERZA · CANSANCIO · CERCANÍA · DISTANCIA · IMPULSO DE MOVERSE

o algo completamente diferente.

También puede aparecer espontáneamente una emoción.

O unas palabras.

O simplemente un movimiento.

O silencio.

No necesitamos llevar al representante de la sensación a la emoción y después a una explicación verbal.

DEJAMOS QUE EL FENÓMENO SE EXPRESE COMO APAREZCA.


LAS PALABRAS PUEDEN APARECER DESPUÉS

Si una representante experimenta tensión y necesidad de permanecer pendiente, quizá aparezcan espontáneamente palabras como:

«TENGO QUE ESTAR ATENTA.»

Si otra experimenta cansancio, quizá aparezca:

«NO QUIERO SEGUIR HACIENDO ESTO.»

Si otra experimenta fuerza y autonomía, quizá aparezca:

«PUEDO SOLA.»

Pero:

NO INTRODUCIMOS ESAS FRASES PARA PRODUCIR EL FENÓMENO.

Primero observamos lo que aparece.

Las palabras pueden llegar después.

O pueden no ser necesarias.

NO TODO LO QUE APARECE NECESITA CONVERTIRSE EN PALABRAS.


INTRODUCIR «TODO DEPENDE DE MÍ»

Una vez observada la configuración inicial, podemos introducir al representante central del caso:

«TODO DEPENDE DE MÍ»

como un elemento independiente.

Y observamos.

¿Qué ocurre?

¿Alguna edad se orienta hacia este representante?

¿Alguna se aleja?

¿Alguna cambia de posición?

¿Aparece tensión?

¿Alivio?

¿Fuerza?

¿Cansancio?

¿Nada especialmente significativo?

No preguntamos:

«¿QUIÉN APRENDIÓ QUE TODO DEPENDE DE ELLA?»

Observamos:

¿QUÉ OCURRE ENTRE LAS DIFERENTES EDADES CUANDO ESTE REPRESENTANTE ENTRA EN EL CAMPO?

Esto nos permite investigar sin decidir previamente dónde comenzó.


¿QUIÉN REACCIONA?

La entrada de:

«TODO DEPENDE DE MÍ»

puede producir un movimiento especialmente claro en alguna de las edades representadas.

Quizá una de ellas se oriente hacia ese representante.

Quizá se acerque.

Quizá aumente su tensión.

Quizá otra se aleje.

Quizá alguna permanezca completamente indiferente.

No necesitamos preguntarle por qué.

Observamos lo que ocurre.

Y, si necesitamos recoger información del representante, mantenemos la intervención en el nivel de la experiencia:

«¿Qué notas ahí?»

El representante puede describir:

TENSIÓN · PESO · INQUIETUD · FUERZA · CANSANCIO · TRANQUILIDAD · NECESIDAD DE ACERCARSE · IMPULSO DE ALEJARSE

o cualquier otra experiencia.

Puede aparecer también una emoción.

O unas palabras espontáneas.

O un movimiento.

O silencio.

Pero no buscamos:

EL ORIGEN

ni:

LA EXPLICACIÓN.

Una edad puede reaccionar intensamente ante una experiencia sin que esa experiencia se haya originado en ese momento.

Por eso distinguimos:

PARTICIPAR EN LA EXPERIENCIA

de:

HABERLA ORIGINADO.

Esta diferencia es fundamental.

Las Constelaciones Personales pueden mostrarnos qué momentos vitales participan en una experiencia sin demostrar por sí solas dónde ni cuándo comenzó.


DEJAMOS QUE LA CONFIGURACIÓN HABLE

A partir de aquí no necesitamos convertir lo que aparece en una serie de preguntas.

Trabajamos con la configuración.

Supongamos que la NIÑA se orienta intensamente hacia:

«TODO DEPENDE DE MÍ».

La dejamos estar ahí.

Observamos.

Podemos permitir que se acerque si ese es su impulso.

O que se aleje.

Podemos mover temporalmente a «TODO DEPENDE DE MÍ» y observar qué ocurre.

Podemos retirarlo.

Esperar.

Y volver a introducirlo.

COLOCAMOS → OBSERVAMOS → MOVEMOS O RETIRAMOS SI PROCEDE → VOLVEMOS A OBSERVAR

¿Qué cambia?

No necesitamos preguntarle a la niña:

«¿POR QUÉ NECESITAS QUE TODO DEPENDA DE TI?»

Ni:

«¿QUÉ TEMES QUE OCURRA SI NO DEPENDE DE TI?»

Ni:

«¿QUÉ SIGNIFICA PARA TI NO HACERTE CARGO?»

Esas preguntas pertenecen a otro nivel de investigación.

Aquí observamos qué sucede cuando cambia la configuración.


«TODO DEPENDE DE MÍ» COMO HILO DE INVESTIGACIÓN

A partir de su incorporación, este representante puede acompañarnos durante el resto de la Constelación.

Si una edad cambia de posición:

¿QUÉ OCURRE CON «TODO DEPENDE DE MÍ»?

Si dos edades se acercan:

¿QUÉ OCURRE CON «TODO DEPENDE DE MÍ»?

Si introducimos CONTROL:

¿QUÉ OCURRE CON «TODO DEPENDE DE MÍ»?

Si aparece AYUDA:

¿QUÉ OCURRE CON «TODO DEPENDE DE MÍ»?

Si posteriormente introducimos MI PARTE, RECIBIR, «NO SÉ» o VIDA:

¿QUÉ OCURRE CON «TODO DEPENDE DE MÍ»?

No necesitamos formular esta pregunta verbalmente a los representantes cada vez.

Es nuestra referencia metodológica como facilitadores.

Observamos si cambia:

SU POSICIÓN · SU DISTANCIA · SU ORIENTACIÓN · SU RELACIÓN CON CADA EDAD

y qué ocurre en el conjunto de la configuración.


HACEMOS UN MOVIMIENTO

Si una representante aparece especialmente vinculada a «TODO DEPENDE DE MÍ», podemos realizar un pequeño movimiento.

No para corregirla.

No para enseñarle que debería soltar.

Simplemente para obtener nueva información.

Si está muy cerca, podemos aumentar ligeramente la distancia.

Si está orientada constantemente hacia ese representante, podemos modificar su orientación.

Si permanece pendiente de otra edad, podemos separar temporalmente ambas posiciones.

También podemos retirar durante un momento:

«TODO DEPENDE DE MÍ»

y observar.

¿Qué sucede en la configuración?

¿Alguna edad cambia espontáneamente de posición?

¿Aparece más tensión?

¿Menos?

¿Alguna representante busca nuevamente el lugar que ocupaba «TODO DEPENDE DE MÍ»?

¿Otra parece más tranquila?

¿No ocurre nada?

Después podemos volver a introducirlo.

Y comparar.

EL CAMBIO EN LA CONFIGURACIÓN NOS DA INFORMACIÓN.

No necesitamos obtenerla mediante una explicación verbal.


NO PRESUPONEMOS SEGURIDAD

Desde AE-7 tenemos razones para explorar especialmente:

SEGURIDAD.

Pero no introducimos SEGURIDAD en la Constelación para confirmar el mapa.

Tampoco preguntamos:

«¿TE HACES CARGO PARA SENTIRTE SEGURA?»

Ni:

«¿QUÉ TEMES QUE OCURRA SI NO TE HACES CARGO?»

Porque ambas preguntas empiezan a dirigir la experiencia hacia una explicación.

Si durante la Constelación aparece espontáneamente una experiencia relacionada con:

PELIGRO · PROTECCIÓN · MIEDO · NECESIDAD DE ESTAR ALERTA

podemos observarla.

Y, si el fenómeno ofrece una razón suficiente, podemos introducir posteriormente un representante para:

SEGURIDAD.

Lo colocamos.

Y observamos.

¿Qué cambia en la configuración?

¿Qué edades reaccionan?

¿Qué ocurre con «TODO DEPENDE DE MÍ»?

¿Aparece alguna relación entre ambos representantes?

¿No ocurre nada especialmente significativo?

No necesitamos decidir previamente cuál debería ser la respuesta.

Y si SEGURIDAD no produce un fenómeno relevante:

NO NECESITAMOS CONVERTIRLA EN EL CENTRO DE LA CONSTELACIÓN.

AE-7 puede haber encontrado razones para explorar ese territorio.

La Constelación Personal puede mostrar otra cosa.


INCORPORAMOS SOLO LO NECESARIO

A medida que avanza el trabajo pueden aparecer razones para incorporar otros representantes.

Por ejemplo:

CONTROL

AYUDA

RECIBIR

«NO SÉ»

MI PARTE

LO QUE NO ME CORRESPONDE

CAPACIDAD DE RESPUESTA

VIDA

Pero:

NO NECESITAMOS REPRESENTARLOS TODOS.

Cada elemento entra porque algo ocurrido en la configuración hace pertinente observarlo.

No porque figure en nuestro mapa.

Si CONTROL no aparece como territorio relevante:

NO COLOCAMOS CONTROL.

Si no aparece ninguna reacción significativa alrededor de AYUDA:

NO NECESITAMOS COLOCAR AYUDA.

Si RECIBIR no emerge:

NO NECESITAMOS TRABAJAR RECIBIR.

El mapa puede sugerir posibilidades.

EL FENÓMENO ORIENTA CUÁLES EXPLORAMOS.


SI APARECE CONTROL

Supongamos que una de las edades muestra una necesidad intensa de permanecer pendiente de lo que ocurre.

O expresa espontáneamente algo parecido a:

«NECESITO SABER QUÉ VA A PASAR.»

o:

«NO PUEDO DEJAR DE ESTAR ATENTA.»

Entonces puede tener sentido introducir un representante para:

CONTROL.

Lo colocamos.

Y observamos.

¿Alguna edad se orienta hacia él?

¿Alguna se acerca?

¿Alguna se aleja?

¿Cambia la configuración?

¿Y qué ocurre con:

«TODO DEPENDE DE MÍ»?

Podemos mover CONTROL.

Alejarlo.

Acercarlo.

Retirarlo temporalmente.

Y volver a observar.

No necesitamos preguntar:

«¿PARA QUÉ SIRVE CONTROL?»

La relación entre los representantes puede mostrarnos algo antes de que necesitemos construir una explicación.

Y tampoco suponemos que CONTROL sea un problema.

Puede estar representando una capacidad que ha resultado extraordinariamente útil.


CONTROL Y CAPACIDAD DE RESPUESTA

Si CONTROL adquiere un lugar significativo, posteriormente podemos introducir:

CAPACIDAD DE RESPUESTA.

No como sustituto correcto de CONTROL.

Ni porque:

CONTROL = MALO

y:

CAPACIDAD DE RESPUESTA = BUENA.

Colocamos ambos.

Y observamos.

¿Cómo responde cada edad ante CONTROL?

¿Cómo responde ante CAPACIDAD DE RESPUESTA?

¿Qué ocurre con «TODO DEPENDE DE MÍ» ante cada uno?

Podemos cambiar distancias.

Orientaciones.

Permitir movimientos espontáneos.

Retirar temporalmente uno de ellos.

Y comparar.

Si del propio movimiento surge una frase, podemos probarla.

Por ejemplo:

«NO PUEDO CONTROLAR TODO LO QUE OCURRE.»

Y observar.

Posteriormente, si tiene sentido:

«PUEDO RESPONDER A LO QUE OCURRA.»

Y volvemos a observar.

No porque la segunda frase sea una verdad que deba aprender.

Sino porque queremos comprobar qué sucede cuando entra en la experiencia.


SI APARECE AYUDA

También puede aparecer un movimiento que haga pertinente introducir:

AYUDA.

No concluimos:

«NO SABE PEDIR AYUDA.»

Colocamos el representante.

Y observamos.

¿Alguna edad se orienta hacia AYUDA?

¿Alguna quiere acercarse?

¿Otra retrocede?

¿Aparece incomodidad?

¿Tranquilidad?

¿Tensión?

¿Alivio?

¿Nada?

¿Y qué ocurre con:

«TODO DEPENDE DE MÍ»?

Podemos modificar la distancia entre AYUDA y las diferentes edades.

Podemos permitir que alguna se acerque si surge ese impulso.

Podemos observar si otra necesita permanecer lejos.

No necesitamos que todas tengan la misma relación con AYUDA.

Una edad puede recibirla con facilidad.

Otra puede mantenerse distante.

Otra puede no mostrar ninguna reacción.

CADA MOMENTO VITAL PUEDE RELACIONARSE DE MANERA DIFERENTE CON EL MISMO ELEMENTO.


AYUDA Y RECIBIR NO SON LO MISMO

Si el fenómeno lo justifica, podemos diferenciar:

AYUDA

de:

RECIBIR.

No porque sepamos que existe un problema con recibir.

Sino porque la configuración puede mostrarnos que no producen la misma experiencia.

Colocamos RECIBIR.

Y observamos.

¿Qué edades reaccionan?

¿Quién se acerca?

¿Quién se aleja?

¿Qué cambia?

¿Y qué ocurre con «TODO DEPENDE DE MÍ»?

Una persona puede aceptar ayuda práctica y experimentar de manera diferente:

CUIDADO · ATENCIÓN · DESCANSO · RECONOCIMIENTO · SOSTÉN.

Pero tampoco damos por hecho que esto ocurra.

Si RECIBIR no aporta información nueva:

NO NECESITAMOS MANTENERLO EN LA CONFIGURACIÓN.


«NO SÉ»

Otro representante posible en PC-7 es:

«NO SÉ.»

Puede resultar especialmente interesante si durante la Constelación aparece una necesidad intensa de:

COMPRENDER · ANTICIPAR · RESOLVER · SABER QUÉ HACER

No suponemos qué va a producir.

Colocamos:

«NO SÉ»

y observamos.

¿Qué edades reaccionan?

¿Alguna se aproxima?

¿Alguna se tensa?

¿Alguna permanece tranquila?

¿Qué ocurre con «TODO DEPENDE DE MÍ»?

Podemos dejar durante unos momentos a las representantes delante de:

«NO SÉ»

sin pedirles que resuelvan nada.

Simplemente observamos.

Si aparece espontáneamente una posibilidad de movimiento, una representante podría probar:

«AHORA NO SÉ.»

Y permanecer ahí.

Después observamos qué sucede.

No necesitamos añadir una explicación.


«MI PARTE»

Si durante la Constelación aparece una tendencia clara a asumir múltiples responsabilidades, puede resultar útil introducir:

MI PARTE

y quizá posteriormente:

LO QUE NO ME CORRESPONDE.

No decidimos previamente dónde está la frontera.

Colocamos los representantes.

Y observamos.

¿Cómo responde cada edad?

¿Qué ocurre con «TODO DEPENDE DE MÍ»?

¿Alguna edad se aproxima a MI PARTE?

¿Alguna sigue orientada hacia LO QUE NO ME CORRESPONDE?

¿Cambia algo cuando modificamos las distancias?

¿Puede alguna representante permanecer delante de MI PARTE sin dirigirse inmediatamente hacia lo demás?

Si el fenómeno lo sostiene, puede probarse:

«PUEDO HACER MI PARTE.»

Y observamos.

Posteriormente, si tiene sentido:

«LO DEMÁS NO ME CORRESPONDE.»

Y volvemos a observar.

No buscamos convencer a ninguna edad.

Observamos la respuesta.


RESPONSABILIDAD NO ES SOBRERRESPONSABILIDAD

Este puede convertirse en un aprendizaje importante de PC-7.

No buscamos eliminar:

RESPONSABILIDAD

AUTONOMÍA

CAPACIDAD

AYUDA A LOS DEMÁS

RESOLUCIÓN.

Son recursos.

El trabajo consiste en observar cuándo estas capacidades aparecen disponibles y cuándo parecen convertirse en una necesidad automática.

Podemos distinguir:

CAPACIDAD

de:

OBLIGACIÓN.

«PUEDO HACERME CARGO.»

no es necesariamente lo mismo que:

«TENGO QUE HACERME CARGO.»

Pero tampoco necesitamos enseñar esta diferencia a las representantes.

Podemos permitir que la propia configuración la muestre.


EL ENCUENTRO ENTRE DIFERENTES EDADES

En algún momento puede resultar útil acercar dos representantes.

Por ejemplo:

MUJER ADULTA · NIÑA

o:

MUJER ADULTA · ADOLESCENTE

o cualquier otra combinación que el proceso haya vuelto relevante.

No suponemos qué debe decir una a la otra.

Primero:

SE MIRAN.

Observamos.

¿Qué ocurre?

¿Hay reconocimiento?

¿Distancia?

¿Tensión?

¿Deseo de acercamiento?

¿Rechazo?

¿Indiferencia?

Podemos recoger brevemente lo que cada representante experimenta:

«¿Qué notas ahí?»

Y esperamos.

Puede aparecer una emoción.

Un movimiento.

Una palabra.

Silencio.

Quizá aparezca:

«TE VEO.»

Quizá:

«AHORA ESTOY AQUÍ.»

O quizá algo completamente distinto.

EL DIÁLOGO NACE DEL ENCUENTRO.

No lo escribimos antes.


LA MUJER ADULTA NO VIENE A «SALVAR» A LAS DEMÁS

La representante adulta puede aportar recursos disponibles en el presente.

Pero no suponemos que sea:

MÁS SABIA

MÁS FUERTE

LA QUE TIENE QUE RESOLVERLO TODO

o:

LA QUE DEBE INTEGRAR A LAS DEMÁS.

Eso podría reproducir precisamente:

«TODO DEPENDE DE MÍ.»

También observamos a la adulta.

Quizá ella misma esté profundamente vinculada a esa frase.

Quizá sea otra edad la que muestre mayor libertad.

Quizá la adulta se oriente hacia una etapa anterior.

Quizá reciba algo de ella.

Quizá ocurra algo completamente distinto.

NO CONOCEMOS LA DIRECCIÓN DEL MOVIMIENTO.

La descubrimos.


NO BUSCAMOS «INTEGRAR» A TODA COSTA

Las diferentes edades no necesitan terminar:

EN FILA

MIRANDO EN LA MISMA DIRECCIÓN

DE ACUERDO ENTRE ELLAS

ni:

INTEGRADAS EN UNA IMAGEN PERFECTA.

Puede ser suficiente que algo se haya visto.

Que una distancia cambie.

Que aparezca una emoción que antes no estaba disponible.

Que una edad pueda mirar a otra.

Que «TODO DEPENDE DE MÍ» ocupe un lugar diferente.

Que una edad pueda alejarse de ese representante.

O acercarse a otro.

O que nada de eso ocurra y aparezca algo que no habíamos previsto.

La referencia es sencilla:

VOLVEMOS A OBSERVAR.


VOLVEMOS A «TODO DEPENDE DE MÍ»

Antes de terminar, podemos volver deliberadamente al representante central del caso.

Al comienzo introdujimos:

«TODO DEPENDE DE MÍ»

y observamos cómo reaccionaban las diferentes edades.

Ahora volvemos a mirarlo.

¿Dónde está?

¿Mantiene la misma posición?

¿Las diferentes edades conservan la misma relación con él?

¿Alguna puede mirarlo de otra manera?

¿Alguna se ha acercado?

¿Alguna se ha alejado?

¿Alguna sigue profundamente vinculada?

¿Ha aparecido otro elemento con el que ahora se relaciona?

¿Permanece exactamente igual?

No necesitamos conseguir que desaparezca.

Porque:

«TODO DEPENDE DE MÍ» PUEDE HABER REPRESENTADO TAMBIÉN UNA CAPACIDAD.

Quizá permitió resolver.

Actuar.

Sostenerse.

Salir adelante.

Responder ante situaciones difíciles.

No necesitamos arrancar esa capacidad de la historia.

Queremos observar si sigue funcionando únicamente como una obligación o si puede ocupar ahora un lugar diferente.


UNA NUEVA EXPERIENCIA

Si durante la Constelación descubrimos que «TODO DEPENDE DE MÍ» ha cumplido una función importante, la reconocemos.

No intentamos sustituirla por:

«YA NO DEPENDE NADA DE MÍ.»

Ese sería simplemente el extremo contrario.

Si el proceso conduce genuinamente hacia allí, pueden aparecer movimientos como:

«PUEDO HACER MI PARTE.»

«PUEDO PEDIR AYUDA.»

«PUEDO RECIBIR.»

«AHORA NO SÉ.»

«NO NECESITO CONTROLAR TODO LO QUE OCURRE.»

«PUEDO RESPONDER A LO QUE OCURRA.»

Pero solo utilizamos aquellas formulaciones que nazcan de lo observado.

No necesitamos una frase final.

Ni una configuración perfecta.

La transformación puede consistir simplemente en que:

«TODO DEPENDE DE MÍ»

deje de ocupar exactamente el mismo lugar en la relación entre las diferentes etapas de su vida.


EL MOVIMIENTO DE PC-7-B

COMENZAMOS

con algunas edades relevantes:

NIÑA · ADOLESCENTE · MUJER ADULTA

↓

OBSERVAMOS

POSICIÓN · ORIENTACIÓN · MIRADA · SENSACIÓN · EMOCIÓN · MOVIMIENTO · PALABRA · SILENCIO

↓

ESCUCHAMOS

sin interpretar previamente

↓

INTRODUCIMOS

representante de «TODO DEPENDE DE MÍ»

↓

OBSERVAMOS

qué edades reaccionan y cómo cambia la configuración

↓

MANTENEMOS «TODO DEPENDE DE MÍ» COMO HILO DE INVESTIGACIÓN

↓

REALIZAMOS UN MOVIMIENTO

cambiamos una posición · una distancia · retiramos o introducimos un representante · permitimos un movimiento espontáneo

↓

VOLVEMOS A OBSERVAR

↓

INCORPORAMOS SOLO SI EL FENÓMENO LO JUSTIFICA

CONTROL · AYUDA · RECIBIR · «NO SÉ» · MI PARTE · LO QUE NO ME CORRESPONDE · CAPACIDAD DE RESPUESTA · VIDA

↓

CON CADA NUEVO ELEMENTO OBSERVAMOS

qué cambia en las diferentes edades

y:

qué ocurre con «TODO DEPENDE DE MÍ»

↓

PERMITIMOS EL ENCUENTRO ENTRE EDADES

solo cuando la configuración lo haga relevante

↓

VOLVEMOS A «TODO DEPENDE DE MÍ»

↓

OBSERVAMOS QUÉ HA CAMBIADO

↓

EL FENÓMENO ORIENTA EL SIGUIENTE PASO


PC-7-B NO BUSCA EL ORIGEN

Este punto merece quedar especialmente claro.

Si la NIÑA reacciona intensamente ante:

«TODO DEPENDE DE MÍ»

no concluimos:

«AHÍ SE ORIGINÓ.»

Si la ADOLESCENTE reacciona:

no concluimos:

«AHÍ SE CONSOLIDÓ.»

Si la MUJER JOVEN reacciona:

no concluimos:

«AHÍ SE CONVIRTIÓ EN AUTOSUFICIENCIA.»

Las Constelaciones Personales nos permiten observar:

QUÉ EDADES, VOCES O MOMENTOS VITALES PARTICIPAN EN LA EXPERIENCIA ACTUAL.

El origen histórico requiere información adicional.


TRES MIRADAS SOBRE PC-7

PC-7 — MODELO AE-7

Pregunta:

¿QUÉ ARQUITECTURA EMOCIONAL ESTÁ ORGANIZANDO MI EXPERIENCIA?

Partimos de:

«TODO DEPENDE DE MÍ»

y realizamos Ingeniería Inversa.

Aquí sí podemos investigar:

CONDUCTA → ESTRATEGIA → EMOCIÓN → MIEDO → SIGNIFICADO → PRISIÓN → RAÍZ ESENCIAL

El mapa nos orienta hacia diferentes territorios posibles.

Pero:

EL MAPA NO DECIDE EL SIGNIFICADO.


PC-7-A — CONSTELACIONES FAMILIARES

Pregunta:

¿QUÉ APARECE CUANDO ME OBSERVO EN RELACIÓN CON MI SISTEMA?

No buscamos demostrar que la familia causó la prisión.

No inventamos una historia que explique la sobrerresponsabilidad.

COLOCAMOS · OBSERVAMOS · HACEMOS UN MOVIMIENTO · VOLVEMOS A OBSERVAR · AÑADIMOS SOLO LO NECESARIO.


PC-7-B — CONSTELACIONES PERSONALES

Pregunta:

¿QUÉ APARECE CUANDO OBSERVO MIS DIFERENTES EDADES Y LA RELACIÓN QUE EXISTE ENTRE ELLAS?

Y, específicamente en PC-7:

¿QUÉ EDADES, VOCES O MOMENTOS VITALES PARTICIPAN EN LA EXPERIENCIA DE «TODO DEPENDE DE MÍ»?

No damos por hecho que exista:

UNA NIÑA VIGILANTE

UNA ADOLESCENTE CANSADA

UNA MUJER JOVEN AUTOSUFICIENTE

ni:

UNA ADULTA QUE DEBA RESOLVERLO TODO.

Lo observamos.

Puede aparecer:

SENSACIÓN · EMOCIÓN · MOVIMIENTO · PALABRA · SILENCIO

No establecemos de antemano el orden en que debe aparecer.

Ni necesitamos que aparezcan todos.

DEJAMOS QUE EL FENÓMENO SE EXPRESE COMO APAREZCA.

La finalidad no es eliminar la responsabilidad.

Ni la autonomía.

Ni la capacidad de resolver.

Ni el deseo de ayudar.

Es recuperar:

CAPACIDAD DE ELECCIÓN.

Que:

«TODO DEPENDE DE MÍ»

pueda dejar de funcionar como una obligación automática sin perder las capacidades que pudieron desarrollarse alrededor de esa experiencia.

Quizá, si el proceso realmente conduce hasta ahí:

«PUEDO HACER MI PARTE.»

O:

«PUEDO SOSTENERME SIN TENER QUE SOSTENERLO TODO.»

Pero no necesitamos decidir de antemano cuál será el movimiento.

Porque también en las Constelaciones Personales:

EL MAPA ORIENTA.

LA PERSONA REVELA EL SIGNIFICADO.

← Volver a PC-7 — «Todo depende de mí»