Destino o Libre Albedrío: Recordando El Futuro
La ley de la atracción, los pensamientos positivos, visualizar el futuro que deseas. ¿Te suena?
Mucha gente quiere creer que pueden “crear su futuro” como si fuera una hoja en blanco donde se pueden escribir los sueños con una pluma dorado y música épica de fondo.
Y si no es tan poético?
¿Y si tu futuro no fuera algo nuevo, sino un viejo conocido al que sigues evitando?
Cuando miras de verdad, no es el destino lo que nos asusta, sino el recuerdo de un pasado que sigue esperando ser resuelto.
Tu “futuro” no es algo que estés creando… es más bien algo que ya conoces y tratas de esquivar.
Y eso que llamamos intuición es, con demasiada frecuencia, memoria disfrazada.
Nuestro futuro, en realidad, se parece más a un déjà vu disfrazado de planificación.
Y no es que no aciertes a proyectar tus pensamientos hacia adelante, es que en realidad sigues recordando hacia atrás. Es como conducir un vehículo con la vista puesta en los retrovisores y preguntarte por qué no paras de salirte de la calzada.
Sí, lo que te da miedo que “pueda pasar” no es otra cosa que una historia que ya pasó y que no has terminado de aceptar.
La supuesta ansiedad por el futuro es solo un pasado colándose por la puerta trasera del inconsciente, diciendo: “Hola, ¿te acuerdas de mí, superviviente? Aún no me has aceptado y sanado.”
Piensa por un momento:
Ese miedo a que te abandonen en una relación futura.
Esa sensación de que vas a fracasar por mucho que lo intentes.
No son presentimientos. Es el superviviente herido avisándote del peligro. Porque la mente pensante, que está diseñada para predecir y proteger, se conecta con la memoria para anticipar y prevenir un posible futuro.
Te puedes aprender el abecedario de las afirmaciones, visiones y demás decretos… pero detrás de ese “yo merezco abundancia” hay un archivo emocional oculto que dice: “la última vez que lo intentaste te salió fatal”.
Y eso —por mucho que lo maquilles como futuro ideal— sigue siendo pasado sin integrar.
A un cierto nivel, sabemos que no estamos huyendo de lo desconocido, sino de lo que ya hemos vivido. Solo que ahora tiene otra cara, es una nueva situación, le ponemos otro nombre.
Pero cuando evitamos ver lo viejo, la vida nos lo pinta de nuevo. Y lo podemos llamar “visión”, “plan de vida”, o “camino del alma”, cuando en realidad, es el mismo bucle con un look actualizado.
Así que la próxima vez que digas: “Tengo miedo de lo que va a pasar…”, pregúntate de verdad: ¿A qué me suena esto?
Porque el futuro no siempre es lo que viene… a veces es lo que no te atreviste a mirar cuando pasó.
Y si te atreves a recordarlo y mirarlo sin miedo… ahí sí, estás empezando a crear un mundo de infinitas posibilidades.
Para finalizar, por haber continuado leyendo hasta aquí, tienes premio…
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